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Author Archives: Guisauco93

Especie de la semana: Sapo corredor (Epidalea calamita)

ALBACIENCIA - Especies (1)

Resuelto el enigma del aspecto de Deinocheirus mirificus

Ayer (22 de octubre de 2014) se publicaba en la revista Nature un artículo que pone fin a la larga serie de conjeturas y suposiciones científicas sobre el aspecto de Deinocheirus mirificus, un ornitomimosaurio, que habitaba en lo que hoy es la mitad Norte de Asia hace unos 80 millones de años, a finales del Cretácico. Si hace un mes nos sorprendía el nuevo aspecto que Spinosaurus tiene para los paleontólogos, preparaos, porque la polémica está servida…

El lagarto de mano terrible

En 1965, se descubrieron los restos fósiles de un dinosaurio desconocido hasta la fecha. El hallazgo se produjo en el Desierto de Gobi (Mongolia), durante una expedición polaco-mongola palentológica, y se trataba de las extremidades superiores de un dinosaurio ornitomimosaurio. Las especies del infraorden Ornithomimosauria se asemejaban a enormes avestruces, eran terópodos que poseían cuellos largos y cabezas pequeñas y alargadas; patas anteriores dotadas de tres dígitos y posteriores largas y adaptadas a la carrera. Las extremidades encontradas correspondían a un animal de este grupo, pero el tamaño (2,4 m de longitud) revolucionaba el conocimiento que se tenía de este grupo de dinosaurios. Durante casi 50 años, los paleontólogos no han dejado de hacer conjeturas sobre el aspecto que tendría el Deinocheirus (“lagarto de mano terrible”), la especie a la que pertenecen estos enormes brazos. Además, la cantidad de características ornitomimosáuridas pero también similares a las de otros dinosaurios del holotipo (el espécimen que sirvió para describir la especie) hacía muy difícil incluir al Dinocheirus en los árboles filogenéticos y elaborar un mapa evolutivo del grupo.

El hallazgo de dos nuevos ejemplares, uno en 2009 (MPC-D 100/127) que incluía ya prácticamente todos los huesos excepto las costillas y vértebras centrales, y otro en 2006 (MPC-D 100/128), con solo la mitad del cuerpo, ha resuelto dudas sobre la ecología de este dinosaurio.

Deinocheirus mirificus. a) MPC-D 100/127; b) MPC-D 100/128; c) reconstrucción de MPC-D 100/127 tras haberle añadido los restos de MPC-D 100/128 aumentados de tamaño. La línea representa 1 m. El hombre mide 1.7 m. Fuente: Nature.

Los análisis cladísticos revelan que el Deinocheirus difería de los demás ornitomimosaurios en diversas características óseas. No era corredor, ya que sus patas estaban adaptadas a soportar un peso de unas 6 toneladas; el cráneo, cientos de gastrolitos y restos estomacales revelan que se trataba de un megaomnívoro que habitaba a orillas de lagos y zonas empantanadas.

Los fósiles ayudan a descifrar el pasado

El cráneo es alargado, las piezas de la boca están fusionadas para formar una extensión en forma de espátula o pico de pato y los orificios nasales se encuentran en posición superior. Las marcas en la parte anterior de las mandíbulas demuestran que existía queratinización, es decir, una especie de pico similar al de las aves. Este pico plano tendría una relación ecológica con su alimentación, que se basaría en pastar de forma no selectiva engullendo plantas acuáticas al estilo de los hadrosáuridos o saurópodos o capturando peces.  El ojo era pequeño, lo que sugiere que esta especie era diurna. El cuello se curvaba en forma de S y las vértebras, hacia la mitad del tórax, se alargaban progresivamente en las espinas neurales formando una especie de cresta o joroba baja que incluía ligamentos para sujetar el abdomen y la cadera. Las patas son cortas y gruesas comparadas con las del resto de ornitomimosaurios, pero servían para sostener el cuerpo del animal, y seguramente no fuera muy veloz.

Reconstrucción gráfica de un deinoqueiro (Deinocheirus mirificus).

Reconstrucción gráfica de un deinoqueiro (Deinocheirus mirificus).

     Se supone que Deinocheirus mirificus habitaba en compañía de otros herbívoros grandes, pero Deinocheirus resolvía la competitividad con otras especies mayores siendo omnívoro. Las enormes garras anteriores servirían para remover el agua o la tierra en busca de alimento. Como vemos, este animal estaba perfectamente adaptado a la vida en zonas húmedas con abundante alimento y vegetación. Según comentan los autores del estudio, el tamaño  del Deinocheirus lo protegería de los ataques de los carnívoros como el tarbosaurio.

a) Otra reconstrucción, posiblemente ligeramente más lógica que la anterior - con menos plumas, ya que serían una carga inútil al ser un dinosaurio que utilizaba sus brazos para remover tierra y agua, suponiendo que no tuviera glándula uropigial como las actuales aves. b) Árbol filogenético y escala temporal, según los autores del artículo, que muestra que el grupo de los Deinocheiridae era un grupo hermano de los Ornithomimidae, ambos descendientes de una especie de ornitomimosáurido ancestral.

Los ornitomimosaurios, en general, eran dinosaurios altos y delgados que podían escapar rápidamente de los depredadores, al contrario que el Deinocheirus. Su longitud era de unos 11 m de largo y tenía un peso estimado de 6.358 kg. Los Deinocheiridae siguieron un camino evolutivo distinto a los demás ornitomimosaurios. No solo difería de las demás especies de su grupo en la talla, la estructura craneal demuestra que su dieta estaba más especializada, además, el Deinocheirus poseía por lo menos dos características (la fúrcula en forma de U -hueso en forma de horquilla en el pecho de aves y algunos dinosaurios- y el pigóstilo -vértebras caudales finales fusionadas-) que lo hacen un dinosaurio único en todos los aspectos.

Artículo en Nature.

Breve historia natural de las hormigas león (Neuroptera: Myrmeleontidae)

En algún claro arenoso de uno de nuestros interesantes espartales albacetenses, una fila de pequeñas hormigas negras del género Camponotus se desplaza con parsimonia hacia su cuartel general subterráneo. Caminan sin prisa pero sin pausa, sienten en sus pequeños cuerpos una suerte de primitivo poder predictivo que las pone manos a la obra para proteger la colonia de una lluvia inminente. Estamos a finales de julio, y estas tormentas veraniegas son comunes. Los obreros llevan semillas y restos de animales muertos, así como hojas, ramitas y tierra nueva que van introduciendo en el hormiguero. Los soldados, de amplias cabezas, vigilan que la operación ocurra sin problemas y deambulan alrededor de la marabunta, cerca de la entrada del hormiguero. Como si la escena estuviera cronometrada, poco después de que la última hormiga desaparezca en la oscuridad del reino subterráneo, la lluvia empieza a caer.
Un par de días después, el sol, cuyos rayos volvieron a calentar la tierra a la mañana siguiente de la tormenta, ya ha secado el suelo. Las hormigas vuelven a la superficie con sus quehaceres. Sin descanso, colaboran para hacer más grande y rico el imperio al que pertenecen. A un metro o dos de allí, a los pies de una gran roca erosionada, algo se mueve. Un pequeño bulto de arena y la marca que va dejando delata su presencia, aunque se mueve a unos milímetros bajo el suelo. Se trata de un depredador que aprovecha el factor sorpresa para atacar a sus víctimas y alimentarse. Aquí vive una joven larva de hormiga león. Las lluvias recientes han destruido su trampa y tan pronto como se ha secado la arena, se ha puesto manos a la obra.

Aspecto de la larva de Myrmeleon formicarius. GGSS

La hormiga león, a pesar de su nombre, no es una hormiga típica (Hymenoptera: Formicidae), sino un neuróptero, como las beneficiosas crisopas, los ascálafos o la famosa Nemoptera bipennis, símbolo de la Asociación Española de Entomología. El aspecto (monstruoso si midieran 3 m) de las larvas les otorgó ese nombre (Myrmeleon, el género que da nombre a la familia, significa, literalmente, hormiga león). Son pequeñas criaturas poco más largas que las hormigas normales, de aspecto jorobado, con un abdomen de gruesa cutícula que les protege de las altas temperaturas que alcanza el suelo en los veranos mediterráneos, una cabeza alargada dotada de dos largas estructuras a modo de mandíbulas de aspecto feroz y dos pares de patas dirigidos hacia delante y el otro hacia la parte trasera del abdomen. Tienen un característico modo de locomoción, pues se desplazan siempre hacia atrás por medio de convulsiones abdominales, facilitando su enterramiento.
Como decía, nuestra hormiga león se dispone a construir un nuevo centro de caza: desplazándose en círculos cada vez más cerrados y expulsando arena mediante rápidos movimientos de la cabeza, va creando una especie de embudo en la arena, una trampa, en el fondo del cual permanece tras haberlo construido (1). Al cabo de unas horas, a pocos centímetros de nuestra larvita, van apareciendo más embudos de otras larvas hermanas. Es curioso, pero por lo general, las larvas que construyen su embudo en sitios alejados de zonas más cubiertas por vegetación lo hacen con un menor diámetro, mientras que el de nuestra larva, que se encuentra en una zona más expuesta, es mayor (2).

¿Y ahora qué? Ahora, a esperar. Pueden pasar horas, minutos o segundos, pero tarde o temprano, una hormiga procedente del hormiguero cercano pasará por allí. Ya sea un obrero en busca de comida que llevar al hormiguero o un soldado explorando el terreno circundante, una hormiga caerá al embudo y comenzará la acción. La hormiga intentará salir de la trampa, pero la larva de hormiga león zarandeará la cabeza, lanzándole arena para que caiga, a la vez que las paredes del embudo de arena comenzarán a desmoronarse. Y así ocurre. La hormiga acaba presa de las piezas bucales de la larva de hormiga león, que atraviesan su exoesqueleto inyectando un líquido disolvente que destruye el interior de la hormiga, matándola. Es una muerte cruel pero necesaria. Nuestra larva absorbe su jugo hasta que no queda de la hormiga algo más que una crujiente piel seca. Las presas de las hormigas león no son siempre hormigas, en realidad, cualquier pequeño invertebrado que caiga en su trampa es susceptible de ser su presa, desde arañas de pequeño tamaño hasta isópodos (cochinillas de la humedad o ‘bichos bola’). Cuando la larva ha terminado, con un rápido movimiento de la cabeza, lanza el cuerpo seco de su presa por encima de su embudo para no estorbar, y después lo reconstruye.
Las hormigas león pueden permanecer hasta 3 años en forma de larva, dependiendo de la especie. Pasan las semanas y llega un día en que la larva siente que está preparada para dar el paso: construye un pequeño capullo redondo con granos de arena que une con una especie de seda y se acurruca en su interior. Algunos días después, la larva ya se ha transformado en una criatura amarillenta de grandes ojos que no es ni larva ni adulto (imago), sino crisálida, y permanece prácticamente inmóvil mientras, en su interior, sus tejidos se redistribuyen y van formando futuros órganos.

Crisálida de Myrmeleon formicarius. GGSS

Tras unas pocas semanas, el imago ya está completamente formado y surge de la arena, estirando lentamente sus cuatro alas transparentes. En su último estadio de vida, se parece lo mismo a su larva que una mariposa a su oruga. Su pequeña cabeza es triangular y está dotada de dos enormes ojos de color característico y un par de antenas capitadas, acabadas en un pequeño mazo. El abdomen es largo, otorgándole aspecto de caballito del diablo. Vuelan bastante torpemente al atardecer en busca de un individuo del otro sexo con el que aparearse. Nuestra hormiga león emprende su primer vuelo, que no estará exento de peligro, en busca de pequeños insectos y polen. Puede ser capturada por cualquier ave insectívora, salamanquesa o insecto depredador, como las mantis, aunque no obtendrán mucho alimento debido a la delgadez del imago.

Imago de Myrmeleon formicarius. GGSS

Muchas veces, las hormigas león adultas son atraídas por las luces de la ciudad. Es fácil verlas en las noches de finales de verano revoloteando alrededor de luces de escaparates y farolas, mientras que por el día permanecen con las alas plegadas escondidas o sobre troncos o hierbas. Nuestra hormiga león resulta ser una hembra y, tras haberse apareado, encuentra otra zona arenosa donde depositar sus huevos, que coloca individualmente en la arena. Los adultos sólo tienen un cometido, el de la reproducción. Así que, a los pocos días, muere. Así se repite el ciclo biológico de las hormigas león, un insecto fascinante que pasa desapercibido casi siempre y cuya existencia ignoran la gran mayoría de los humanos.

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(1) En la serie documental El Jardín Viviente, en el capítulo titulado Amantes de la arena, hay una secuencia donde aparece una larva de hormiga león construyendo su nido a alta velocidad. No os la perdáis.
(2) Según Hakan Bozdoğan, Cengiz Bahadıroğlu y Sevil Toroğlu en Some behavioral observations on larvae of Antlion, Myrmeleon formicarius Linnaeus, 1767 (Neuroptera: Myrmeleontidae) in forest and non-forest areas of Kahramanmaras Province, Turkey (Journal of Zoology, 2013).

¡Participa en el Seguimiento de Anfibios y Reptiles de España (SARE) en Albacete!

    El SARE (Seguimiento de Anfibios y Reptiles de España) es un programa de voluntariado muy similar al SACRE de ornitología que pretende implicar a todos los naturalistas, técnicos, biólogos y gestores que lo quieran en el seguimiento a largo plazo de las poblaciones de anfibios y reptiles para obtener series largas que permitan determinar la evolución de las poblaciones. Al mismo tiempo permitirá determinar cuáles son los indicadores más fiables de cara a detectar posibles declives o cambios en las comunidades.

¿Por qué EL PROYECTO SARE?
El proyecto SARE (Seguimiento de los Anfibios y Reptiles Españoles), nació ante la necesidad de
contar con series temporales que puedan detectar tendencias poblacionales a largo plazo para la
herpetofauna española, y bajo la misma filosofía de otros proyectos existentes para otros grupos
faunísticos como los programas para aves, SACRE o NOCTUA de SEO/Birdlife, o el programa para
mariposas diurnas BMS (Butterfly Monitoring scheme) en Cataluña. Actualmente programas de
seguimientos a largo plazo de anfibios y reptiles con voluntariado se llevan realizando en Europa
desde hace tiempo (Monitoring Network of Reptile, Amphibian & Fish Conservation de la Fundación
RAVON en Holanda, o el The National Amphibian and Reptile Recording Scheme (NARRS), en el
Reino Unido)
La heterogeneidad y extensión de España, y la dificultad que presentan muchas especies de
anfibios y reptiles en su localización en el campo hacen que el proyecto SARE nazca con grandes
desafíos para su ejecución. La Asociación Herpetológica Española (AHE), ha preparado la
metodología apropiada para la realización de los censos que, de manera colectiva, permitirán a
largo plazo evaluar las tendencias poblacionales de estos animales.

Aproximación a la metodología de muestreo
La unidad de muestreo será la cuadrícula UTM 10×10 Km con objeto de unificar la información
existente y uniformar los programas de seguimiento entre otros grupos taxonómicos. El total de las
más de 5600 cuadriculas que corresponden, en todo o en parte, al territorio español son ofrecidas
para su seguimiento. Los muestreos necesitan una gran fidelidad y experiencia de las personas
que los realicen y se pide a cada uno de los participantes de una cuadrícula un cierto compromiso
temporal en el proyecto.
Es conveniente que los mismos voluntarios realicen los muestreos tanto de anfibios como de
reptiles de una misma cuadrícula, aunque excepcionalmente se podrá trabajar solo con uno de los
dos grupos animales.
El caso de los muestreos de anfibios, se realizará un muestreo de baja intensidad para
participante/voluntarios/socios que no cuenten con permiso de manejo de animales, mientras que
los que cuenten con permiso de manejo de animales (agentes forestales, investigadores, etc…)
pueden además completar este muestreo con otro mas profundo. En el caso de los reptiles solo se
ofrece un muestreo común.
El número de especies de anfibios y reptiles en España es relativamente bajo y la metodología de
muestreo propuesta puede permitir la localización de todas las especies (siempre buscando en sus
hábitats favorables). Por ello, y aunque en el futuro se pongan en marcha programas de
seguimiento específicos para especies con mayor dificultad de detección, en esta primera fase se
recogerá información de todas las especies observadas.
Existirán coordinadores regionales que priorizarán posteriormente la información de algunas
especies recogidas según los siguientes criterios:
1) que estén representados todos los taxones de mayor rango,
2) que se incluyan especies
abundantes y comunes,
3) que se incluyan endemismos ibéricos presentes en los puntos de
muestreo seleccionados y,
4) que se incluyan especies amenazadas según las categorías de
conservación, de la UICN en su uso a escala regional (España).
En cada cuadrícula 10×10 km se elegirá, al menos, un punto de muestreo de anfibios (masas de
agua en sentido amplio) por cada hábitat diferente que exista en la cuadrícula, siendo 3 el mínimo
de puntos. Se realizarán al menos dos muestreos al año dentro del período reproductivo de la
mayoría de especies presentes en la cuadrícula. Los distintos puntos de muestreo podrán unirse
por transectos, en pie o en coche, si estos pueden además ser propicios para la observación de
ejemplares.
En reptiles, se elegirán en cada cuadrícula 10×10 km tres transectos claramente separados que
tengan hábitats característicos de la cuadrícula a muestrear. Cada transecto tendrá una duración
aproximada de una hora, y durante el trayecto se recorrerán hábitats favorables para la localización
de reptiles. Cada localidad será muestreada tres veces al año, para obtener una media anual de
los datos.


¿Cómo participar?
    Este proyecto quiere ser altamente participativo, por lo interesante de sus resultados y como un
trabajo colectivo de todos los participantes. Se realizarán publicaciones asociadas al proyecto, así
como encuentros entre los participantes para intercambiar experiencias.
    Cualquier persona interesada en participar como voluntario en el proyecto de forma activa
puede encontrar toda la información en la página web de la AHE (www.herpetologica.org).
Fuente: Asociación Herpetológica Española 

Si eres de Albacete y quieres participar, entra en http://siare.herpetologica.es/sare o
contacta con los coordinadores regionales del SARE en Castilla-La Mancha:  

Pedro Luis Hernandez Sastre patiportico@hotmail.com
Enrique Ayllón enrique.ayllon@herpetologica.org

Cómo distinguir los pinos (Pinus L.) de la provincia de Albacete

El género Pinus está representado en la provincia de Albacete por cuatro de las seis especies ibéricas. Este género incluye en nuestro país a especies tan comunes como el pino carrasco (Pinus halepensis), al pino rodeno o resinero (P. pinaster), al pino piñonero (P. pinea), al pino negral, laricio o salgareño (P. nigra), al pino silvestre (P. sylvestris), y a otras más escasas, como el pino de montaña (P. uncinata) y al pino canario (P. canariensis); si bien en nuestra provincia encontramos únicamente los cuatro primeros.

En esta entrada de Albaciencia, intentaremos ofrecer una idea rápida sobre nuestros pinos y una serie de datos y pistas que ayudarán a cualquier interesado en la flora de nuestra provincia a distinguir las cuatro especies de pino que crecen en nuestras montañas y campos.

 *Pino de Alepo, carrasco o blanco (Pinus halepensis Mill.)
Se trata, sin duda, del pino más común en la provincia de Albacete. Aparece tanto en zonas bajas como en montañas altas, desde el valle del Júcar a las Sierras Béticas, y sigue más allá, pues su distribución es marcadamente mediterránea. Es amante de la sequedad y el sol y no le gustan las heladas frecuentes ni el exceso de agua. Los mejores ejemplares se encuentran en las Sierras de Segura y Alcaraz, pero en la misma capital se plantan en parques y jardines (los famosos pinos gigantes del Parque de Abelardo Sánchez son pinos carrascos, algunos con edades de más de 100 años; estos pinos alcanzan tamaños considerables por exceso de riego).
Lo identificaremos fácilmente por:
-COPA: globosa o irregular en los ejemplares viejos, cónica en los jóvenes. 
-CORTEZA:
oscura, con algunas escamas rojizas, muy agrietada.
-PIÑAS: de tamaño mediano, hasta unos 12 cm de largo. Es característico el pedúnculo que las une a la rama. Los piñones son alados.

Pino carrasco (Pinus halepensis)

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ARBA Albacete hará su primera actuación en Chinchilla los días 24, 25 y 26 de enero

 

La Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono (ARBA) en Albacete ya tiene preparada su primera actuación. Será en Chinchilla de Montearagón durante el fin de semana del 24, 25 y 26 de enero de 2014. La actuación tendrá la finalidad de favorecer el estrato arbustivo en los pinares de la Sierra de Chinchilla con el fin de concienciar al pueblo albacetense de la importancia de los bosques autóctonos. La plantación se realizará en el pinar sur de la Sierra Procomunal de Montearagón, el más cercano al municipio de Chinchilla de Montearagón y al que se puede acceder a pie desde el propio pueblo (ver plano mas abajo), una zona reforestada a mediados del siglo XX con pinos carrascos (Pinus halepensis) pero con escasas especies de arbustos.

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