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¿Ébola o no? Breve resumen de la Malaria.

La infección del ébola azota África desde comienzos del 2014. Ante un previsible salto de continente, América y Europa han estado particularmente en alerta en vuelos y viajes internacionales.

Desde los inicios del pasado verano, cuando el ébola intensificó su masacre tropical, se han registrado numerosos casos en España de viajeros que presentaban síntomas de infección. Sudoración, escalofríos y temperatura elevada eran las señales – tal vez aún demasiado prematuras-  de que un paciente podía estar incubando el virus que tanto temíamos.

El diagnóstico diferencial para virus de ébola dio negativo en todos y cada uno de los casos analizados. El test diagnóstico también incluye descartar enfermedades con sintomatología temprana similar a la causada por infección del ébola, como dengue, fiebre de Marburg o Malaria.

Casualmente, la mayoría de los pacientes que reportaron estos síntomas habían viajado a países de origen tropical por lo que estaba claro que se trataba de una infección vírica. Finalmente, a la par que se descartaba ébola como  causa patogénica se confirmaba el diagnóstico de malaria de aquellos que ingresaban en las condiciones mencionadas.

La malaria es una enfermedad infecciosa causada por parásitos eucariontes – a diferencia del ébola que se debe a agentes víricos- del género Plasmodium. También se ha hecho referencia a la malaria como Paludismo años atrás.

Esta enfermedad endémica de África es la responsable de la muerte de hasta casi 3 millones de personas al año. No existe una vacuna conocida que proteja contra este patógeno. Ya el Dr Patarroyo desarrolló una con resultados no contrastados por lo que hace unos años la OMS decidió desacreditarla.

Ciclo del patógeno de la malaria

El patógeno Plasmodium puede infectar a diferentes hembras de mosquito del género Anopheles que harán de vector en la transmisión de la malaria. El patógeno se halla en las glándulas salivales del mosquito en forma de esporozoíto, una especie de espora resultante de la división del cigoto mediante la cual la célula infectante se mantiene en estado latente.

Esta forma tiene cierta motilidad y tropismo hacia el hígado, donde migrará para reproducirse lo suficiente hasta que dé el salto al torrente sanguíneo. Esta vía aseguraría la infección pero no la supervivencia del agente de la malaria por lo que también produce gametócitos, los gametos latentes del flujo circulatorio.

Cuando un nuevo mosquito no infectado pica a un paciente infectado y chupa su sangre, conserva estos gametocitos que pueden ser transmitidos de nuevo infectando de nuevo a un paciente sano.

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