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Vuelve a andar un paciente con lesión medular

Esta semana nos hemos levantado con un titular estrella para la medicina de las células madre: “Vuelve a andar un paciente con parálisis inferior debido a una lesión medular”.

El paciente en cuestión, un búlgaro de 38 años, habría recibido en 2010 un navajazo tal que le seccionó hasta 8 milímetros de medula espinal. Ésta lesión se produce en la zona lumbar del órgano que afecta al movimiento de la cadera y las piernas así como al sistema urinario y músculos asociados a órganos sexuales.

El enfermo fue sometido a un proceso de rehabilitación locomotora durante 2 años sin experimentar mejora alguna, por lo que pasó a un ensayo piloto de terapia autóloga con células madre en el Hospital Universitario de Wroclaw y coordinado por la University College of London (UCL).

¿En qué consiste un trasplante de este tipo? Se trata de una terapia en la que el donador y receptor de células o tejidos es la misma persona. Estos tratamientos quirúrgicos son útiles para reponer grasa en una zona determinada del cuerpo desde una localización donde no es imprescindible o también para trasplantar piel y pelo en cirugía plástica.

La filigrana celular reside en que han sido trasplantadas células madre adultas del mismo paciente y de distinto tipo a otra localización y con éxito probado. Aunque todavía debemos ser prudentes – y de eso han sido muy conscientes en UCL – de momento la terapia apunta a ser todo un éxito. ¿Estamos ante el primer éxito a gran escala del tratamiento con células madre?

¿Explotará la burbuja de la investigación en terapia celular? Esperemos que este anuncio sea la rampa de salida que promete hacer despegar el cohete de la medicina regenerativa. El sueño sería desde luego, que noticias como la que analizamos a continuación sean una constante en los próximos años.

La idea principal es rellenar el hueco – espacio sin células en la medula – con un reservorio de células madre en estadio indiferenciado que posteriormente puedan diferenciarse en nervios espinales para transmitir el impulso nervioso allí donde ahora no se da. Para ello se obtienen células madre nerviosas adultas del bulbo olfatorio (células OEC).

En este ensayo concreto se han obtenido las del bulbo izquierdo porque el derecho tiene más habilidad para identificar olores y puede interpretar las combinaciones que debería procesar el izquierdo. Cabe recordar, que éstas células olfatorias son el interruptor nervioso entre el sentido del olor y su interpretación a nivel de Sistema Nervioso Central. Es importante este dato, porque su plasticidad con otras células nerviosas tales como las de la medula espinal son relativamente cercanas.

Una vez estas células se han extraído del bulbo olfatorio se inyectan en la cavidad espinal donde se produjo la lesión. De esta manera, las células madre inyectadas en la oquedad de la lesión deberán dividirse asimétricamente hasta llenarla por completo. El producto resultante será una masa de células madre OEC indiferenciadas – como reservorio en el tejido de implante – y una gran mayoría de masa funcional formada por células OEC que se han diferenciado en nervios de la medula espinal.

Para dirigir el proceso y evitar que las células OEC implantadas lleguen a dividir sin control ni localización se han implantado células musculares del tendón del talón del mismo paciente a lo largo de la medula espinal. De esta manera forman una guía longitudinal paralela al eje espinal que ayuda a que las células se organicen a su alrededor y transmiten el impulso en esa dirección.

Resultados

El paciente ya puede caminar con ayuda de un andador y experimenta mejorías semana tras semana. Además, se ha visto un ligero desarrollo de las funciones sexuales y urinarias de las que anteriormente no se tenía constancia funcional.

Perspectivas de futuro

Cabe demostrar que no ha sido casualidad que un paciente intervenido haya recuperado parcialmente su función – y siga su curso de mejoría notablemente – sino que se debe al planteamiento técnico y experimental. En ese orden se ha ampliado el ensayo a otros 12 pacientes de los que se seguirá el proceso a lo largo de este año y el siguiente.

No olvidemos que la idea sigue siendo universalizar esta técnica y para ello deberán incluirse otros tipos de lesionados medulares para evaluar si el tratamiento es igualmente eficiente en un abanico más amplio de disfunciones de este tipo.

Por último y no menos importante, el seguimiento sobre posibles apariciones de efectos secundarios que han aparecido previamente en el uso humano de células madre – como carcinogénesis o reacción autoinmune al implante – serán el hándicap definitivo antes de llevarlas definitivamente a la clínica.

Un halo de esperanza que nos lleva a pensar que no estamos tan lejos de lo que hace un par de años parecía ficción de laboratorio.

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Entrada publicada originalmente en Naukas.

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