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El origen de los bebés probeta: Fecundación In Vitro.

Tan sólo existe un 35% de probabilidad de éxito (embarazo) en cada cópula humana. Aquí estamos asumiendo este valor en condiciones ideales: no hay método anticonceptivo alguno apantallando la fecundación ni existe ningún problema sexual o reproductivo entre ambos individuos (que deberán encontrarse en la franja de entre 22 – 35 años para que esta reducida proporción no se vea aún más disminuida).

Ahora bien, en cuanto a posibilidades la dicotomía del resultado es evidente: o se consigue un embarazo o no se consigue, pero lo que sí está claro es que no existen embarazos parciales. También hemos comentado antes que este % de probabilidad de embarazo en cada fecundación humana se calcula para parejas sin impedimentos reproductivos asociados. Vamos a hablar en este post de la esterilidad y una técnica de reproducción asistida – la Fecundación In Vitro – que permite concebir hijos a parejas con esta disfunción.

Por definición, decimos que la esterilidad es “la incapacidad de la pareja de lograr concebir hijos de forma natural”. Nos referíamos previamente a ella como disfunción y no como enfermedad, esto significa que esterilidad no es una enfermedad como tal sino la consecuencia de una o varias enfermedades que convergen a nivel reproductor. La causa además es variada, pero suele actuar a dos niveles: malformación de las células sexuales – óvulos y espermatozoides – o disfunción de los órganos sexuales.

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Nos encontramos ahora mismo delante de una situación en la que, de forma fisiológica, un óvulo no va a poder fecundarse por un espermatozoide. Las técnicas de reproducción asistida permiten que este proceso se lleve a cabo en las condiciones más parecidas a las fisiológicas cuando existe una patología de este tipo.

El apodo coloquial de bebés probeta hace referencia a la metodología de la FIV. A grandes rasgos, ésta consiste en obtener un óvulo y un espermatozoide, promoviendo su fecundación in vitro – esto es, en un recipiente de laboratorio -. Pero vamos a tratar de ser algo más específicos y a detallaremos la FIV a continuación.

La parte más laboriosa es la extracción de óvulos de la mujer. Con el fin de conseguir las células en un estado óptimo, se somete la paciente a una terapia hormonal de unos días de duración – normalmente entre 1 y 6 a lo sumo -. Unas primeras administraciones de GnRH y FSH para estimular la formación de varios folículos – agrupaciones de células que acaban dando lugar al óvulo -. Finalmente también se proporciona hCG (gonadotropina coriónica humana), una hormona que dispara la ovulación y que se segrega en mujeres durante los periodos ovulatorios. Unas 30 o 36 horas post-inyección de la hormona hCG se recogen los óvulos por aspiración folicular. Es una intervención quirúrgica consistente en succionar los óvulos maduros – aquellos que alcanzan unas medidas determinadas, normalmente algo más de 17 mm de diámetro – a través de una punción en el ovario como se describe en la figura siguiente.

Aspiración folicular.

Aspiración folicular.

Cabe destacar que los óvulos obtenidos directamente del tejido ovárico serán sometidos a diferentes baños para eliminar células agregadas y otras impurezas propias del tejido.

De forma paralela pueden obtenerse los espermatozoides, que se someterán a una serie de lavados. Este paso es crucial para eliminar todos los restos de células y/o espermatozoides muertos para concentrar la muestra con aquellos más válidos. Los espermatozoides, al igual que los óvulos, pueden proceder de un donante.

Ahora ya tenemos unos cuántos óvulos y millones de espermatozoides. En un incubador, una máquina que regula la temperatura y las condiciones ambientales (proporción de oxígeno, dióxido de carbono y otros gases) propicias para la fecundación. Aquí incubaremos cada óvulo de forma independiente en una solución que contenga entre 5 y 10 millones de espermatozoides por mililitro.

La fecundación se comprueba a las 16 horas siguientes a la incubación y si ésta ha surtido efecto, el embrión se trasladará a una solución líquida específica. Se sigue su desarrollo embrionario hasta el estadio de blastocito. A continuación podemos observar la secuencia de desarrollo embrionario:

Desarrollo embrionario pre-implantacional.

Desarrollo embrionario pre-implantacional.

Una vez se ha alcanzado esta etapa embrionaria se procede a la transferencia de embriones. Básicamente se basa en depositar los embriones que previamente se desarrollaron in vitro en el útero materno. Por cada ciclo de FIV se transfieren hasta 6 embriones para asegurar la implantación. A partir de aquí el embrión implantará y se llevará a cabo un embarazo normal a lo largo de 45 semanas. Además, no existe ninguna diferencia fisiológica observada entre bebés nacidos por FIV respecto a los concebidos naturalmente.

Espero que con este ejemplo de lo que es la FIV se aclare en qué consiste la manipulación de gametos o células sexuales para promover la formación embrionaria in vitro. Existe una extensa controversia en cuanto a la naturaleza humana del embrión y la ética de los embriones de FIV… Pero esa es otra historia y deberá ser contada en otro momento. De momento, que cada uno saque las conclusiones pertinentes con la información de la que se dispone.

Esquema FIV.

Esquema FIV.

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