AlbaCiencia

ARBA Albacete hará su primera actuación en Chinchilla los días 24, 25 y 26 de enero

 

La Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono (ARBA) en Albacete ya tiene preparada su primera actuación. Será en Chinchilla de Montearagón durante el fin de semana del 24, 25 y 26 de enero de 2014. La actuación tendrá la finalidad de favorecer el estrato arbustivo en los pinares de la Sierra de Chinchilla con el fin de concienciar al pueblo albacetense de la importancia de los bosques autóctonos. La plantación se realizará en el pinar sur de la Sierra Procomunal de Montearagón, el más cercano al municipio de Chinchilla de Montearagón y al que se puede acceder a pie desde el propio pueblo (ver plano mas abajo), una zona reforestada a mediados del siglo XX con pinos carrascos (Pinus halepensis) pero con escasas especies de arbustos.

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¿Qué leer? El Gran Diseño

El Gran Diseño (The Grand Design) por Stephen Hawking y Leonard Mlodinow

 

Sinposis:

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[Opinión] Se acabó Redes.

Hoy es un día triste para la divulgación española (o debería serlo). La productora del programa científico “Redes” anuncia que no llevarán a cabo más episodios en la cadena pública. Aunque algunas fuentes indican que el equipo del programa anda en busca de patrocinador para una nueva propuesta televisiva en el mismo canal, lo cierto es que Redes tal y como lo conocemos hasta ahora no seguirá.

Era sabido que Eduard Punset – presentador del programa – había duda si dar continuidad a un formato que ya lleva 18 años en televisión, o centrar sus esfuerzos en otras actividades divulgativas. Todo apunta a que si Redes consigue retomar su propuesta científica en los medios audiovisuales lo haga de la mano de la hija del presentador: Elsa Punset. Si bien la divulgadora ya contaba con una sección en el programa de su padre (llamada La mirada de Elsa) también ha participado en otros formatos televisivos entre los que figura El Hormiguero (Antena 3).

Redes ha llegado a alcanzar la friolera de 600 emisiones con aparaciones en tres décadas diferentes (1996-2013). Ha completado su oferta televisiva con una web de alto calibre en la blogosfera hispana y una publicación de carácter mensual. El tiempo pasa – también en televisión – y a Redes le ha llegado su hora, si cabe lamentar algo es que durante todos estos años de emisión no haya habido una alternativa en la pequeña pantalla que lograra hacerle frente en las mismas condiciones.

Los espectadores echarán de menos el carisma con el que Punset tocaba temas tan complicados y la sensibilidad para conducirles a través de su programa hacia cualquier cuestión que se precie. Y por último, de lo que no cabe duda es que de todos los que gustamos de este tema esperamos con ilusión la noticia de una nueva propuesta divulgativa que sustituya y mejore la anterior.

Hasta aquí todo lo relativo a la estricta noticia del retiro de Redes de la parrilla televisiva. Empecé contando que hoy era un día triste para nuestra divulgación y añadía que debía serlo porque no es tan obvio que haya sido así. En torno a Redes y a Punset ha girado siempre un aura de falso divulgador. Ni santón de la ciencia ni deshonra, ni mucho menos, todo tiene un punto intermedio.

Bajo mi punto de vista, Redes ha pecado de lo que en este país (y hasta no hace mucho en otros también) se atribuye a la ciencia. El armatoste informativo y encorsetado de formalidades en el que se encuadra cada avance científico publicado hace de difícil digestión su divulgación. Con ello me refiero a que tomar como fuente un paper o artículo publicado directamente en revistas de alto impacto y traducirlo al entendimiento estándar de los medios es una tarea titánica. Incluso tomar una de estas entregas y analizarla ya es difícil para muchas de las personas que se dedican profesionalmente. Ello no quita que la ciencia deba presentarse de una forma poco accesible, complicada de seguir e incluso a veces aburrida.

Para mí Redes en algún momento ha hecho este tipo de divulgación, aunque la mayoría de las veces me ha enganchado de forma inverosímil (motivo por el cual lamento su terminación). Pero ha desarrollado una línea algo monótona con el paso de los años. El objetivo de la divulgación actual no es llegar a los que ya estamos interesados sino en atraer a personas que no muestran esa inquietud. Creo que Redes ha tenido dificultades para dar ese paso, llegar un poco más allá en el escalafón del público.

La divulgación debe modernizarse. Cada vez es más difícil abrirse hueco (que nos lo pregunten a AlbaCiencia que acabamos de empezar) con una audiencia o unos lectores que disponen de multitud de contenidos que se les presentan de la forma más suculenta. Hay programas que aunque no traten de ciencia han incluido espacios donde desarrollan experimentos a “gran escala” y eso es un paso adelante. No estoy proponiendo que  el mismo Punset descabece a un ratón para enseñarnos como es un cerebro, pero quería ilustrar la idea de que necesitamos alternativas a la divulgación de contenido pesado. Aquí también tenemos que analizar el trasfondo de mostrar la ciencia tal como es. Existen muchos programas que se han dedicado única y exclusivamente a hacer explosiones de luz, colores y humo por aquí y por allá, pero poca chicha a la hora de la verdad. Impresionar se puede hacer de muchas maneras; Ver a una rana levitando en un campo magnético puede ser divertido pero si no se transmite la información o no se explica el concepto o los fundamentos casi estamos hablando de magia o efectos especiales.

La otra cara de la moneda la tenemos en todas las iniciativas populares de divulgación que tenemos en internet. Y no es por barrer hacia adentro pero hay verdaderas joyas del periodismo científico en la blogosfera hispana. Desde llevar la ciencia a la calle con ferias y jornadas, documentales autoproducidos, tertulias online y hasta un Darwin disfrazado dando un mensaje de Nochevieja. La ciencia en internet hoy en día es más participativa que la que yo he conocido en toda mi – corta – vida. Si está bien también hay que decirlo.

El segundo tema por el que se ha descalificado a Redes es intrínseco a su presentador y en este aspecto sí que optaré por apartarme porque es algo a lo que me opongo totalmente. Todos sabemos que Eduard Punset no es científico ni periodista científico. El presentador de Redes ha sido autodidacta y haber dedicado tantos años a aprender y transmitir sin estudios en ciencias merece todo mi respeto y admiración.  Fallos ha tenido como todos hemos tenido, tenemos y tendremos. Lo que me parece contraproducente son críticas como la paródica “Plataforma de afectados por el uso erróneo del Principio de Incerteza por Punset” (o un nombre parecido). Atacarnos entre nosotros no va a ayudar a la divulgación y a base de críticas deconstructivas no se llega a ninguna parte.

Con su parte positiva y su parte negativa, Redes me ha llenado personalmente y me parece muy triste que acabe así. A pesar de ello mantengo la esperanza de que tal vez es lo mejor, la mejor idea para volver mejorados. No me gustaría acabar sin agradecer los sólidos cimientos divulgativos que Redes ha establecido en nuestro país.

AlbaCiencia no se compromete con los artículos de la sección de Opinión ni de los argumentos aquí expuestos, que corresponden a su autor.

Feliz Año Nuevo: 2014

Desde el equipo de AlbaCienca os queremos desear a todos un feliz y próspero año nuevo. Que este 2013, por muy bueno a malo que haya sido, no sea mejor que lo que está por venir.

Esperamos poder seguir este 2014 con todos vosotros y con muchos más. Os deseamos lo mejor, de corazón.

Los mejores descubrimientos del 2013 mes a mes

Se acaba el 2013 y me parecía una buena idea hacer un resumen de los avances más relevantes que nos ha dejado la ciencia en los últimos 12 meses (que no han sido pocos). Antes de pasar a la acción he de admitir que probablemente me deje muchas publicaciones en el tintero pero he tratado de hacer un resumen de lo más variado en cuanto a disciplinas, tan representativo y simplificado como he podido. También quiero aclarar que este año han aparecido modelos, hipótesis y teorías que bien seguro jueguen un papel prominente en la guía del avance del conocimiento en los próximos años y que tendremos en cuenta para analizar en próximas publicaciones.

Sin más dilación, el 2013 nos ha dejado a muchos con la boca abierto y éstos son algunos de los motivos:

Enero

La cuesta de Enero fue un paseo para los científicos de Cambridge. Todos conocemos el modelo clásico del ADN, la famosa doble hélice antiparalela de Watson & Crick (que bien valió su Nobel en los 60) a pesar de ser su forma predominante en estado fisiológico no es la única. Ya se conocían otras variantes como las hélices triples y cuádruples que participan en algunos procesos determinados de la expresión génica o figurantes de la arquitectura cromosómica. La cuestión es que la cuádruple hélice ya se había visto “in vitro” (pruebas en condiciones no fisiológicas) y se había caracterizado pero no fue hasta el primer mes de 2013 que se vio en células. Para más inri, la cuádruple hélice tampoco es común de todas las formas vivas, sino que se halla en aquellos tipos disfuncionales que dividen con alta frecuencia.

Más allá de la comprobación conformacional del ADN, el dato clave de la distribución del ADN cuádruple es un nuevo candidato a abordar el tratamiento del cáncer desde otra perspectiva biológica.

 

Febrero

El robot de investigación en Marte, Curiosity, ya había llegado al planeta rojo en agosto del 2012. Su misión principal es nada más y nada menos que determinar si existen o existieron las condiciones para que se dé la vida en el astro vecino (hablando de la vida como el sistema bioquímico que conocemos). También debe abordar otras tareas no menos importantes, desde la caracterización climatológica y geológica hasta servir como precedente para una futura misión humana en Marte.

El robot Curiosity trató de preparar todo su hardware y ejecutar los respectivos comandos de simulación de las posteriores operaciones de análisis a lo largo de la segunda mitad del 2012. A estas alturas del 2013 la sonda marciana ya había salvado el primer obstáculo logístico y obtenía muestras de perforaciones sobre la superficie del planeta. Fue el primer paso de la larga trayectoria que le espera al último juguete de la NASA y que ha sobrepasado con un éxito notable.

Marzo

La Agencia Espacial Europea presenta los resultados obtenidos por el satélite Planck. La misión espacial consistía en obtener una representación detallada del universo primitivo. Para llevarla a cabo se procedió a analizar la radiación de fondo de microondas, una radiación residual producto del Big Bang que aún podemos percibir. Tras elaborar el mapa más detallado hasta ahora de estas ondas tan curiosas se pudo determinar de forma más precisa la edad del universo y su composición.

Abril

Parece que en el campo tecnológico al fin encontramos un periférico novedoso que no ha sido desarrollado (al menos totalmente) por Apple. La impresora 3D ya se venía desarrollando tiempo atrás a pesar de que no ha llegado a todos los departamentos de innovación por igual. Después de ver maniquíes, figuras de acción de personajes estrellas del cine y maquetas a escala la impresora se utiliza por primera vez una impresora de este tipo para regenerar tejido humano. Si bien la impresora no se utiliza para copiar tejido biológico directamente sí que se llego a producir un análogo artificial histocompatible. La idea de copiar un tejido humano célula a célula resulta sumamente compleja por lo que se optó por copiar una capa de gotas lipídicas que encapsulan agua y diámetro variable. Esta unidad mimetiza algunas funciones celulares y básicamente fisiológicas pero que al no contener genoma evita problemas de rechazo.

Mayo

Oregón (USA) se convierte en la capital de la biología celular y epicentro de las técnicas de clonación, fertilización y utilización de células madre. El equipo del Dr. Mitalipov obtiene por primera vez células embrionarias humanas por clonación. Y ésta vez era de verdad, no como el pasado fraude surcoreano que mediados de la pasada década simulaba estos resultados. El genio kazajo ya andaba a la zaga de estas investigaciones cuando hizo lo propio con embriones de primate anteriormente y otro curioso proyecto de macaco quimérico (la combinación de hasta seis genomas diferentes en un mismo embrión).

 

Junio – Julio

Me asombra profundamente que nadie, en ningún medio de la blogosfera hispana, se haya hecho suficientemente eco del que para mí ha sido uno de las gratas sorpresas del 2013. Si la década del 2000  fue el esplendor de las células madre y el 2012 la coronación de Shinya Yamanaka (padre de las iPS) el 2013 algo nos tendría que tener reservado en este campo. Científicos de UCLA dan con las células museAT. Son células del tejido graso resistentes al estrés. Se trata de un nuevo linaje de células madre pluripotentes que pueden originar casi todos los tipos celulares humanos.

En la red existe información muy contradictoria por lo que desde AlbaCiencia nos comprometemos a tratar la noticia con más profundidad en próximas publicaciones.

Agosto

La Universidad de Lund (Suecia), una de las pocas instituciones a nivel mundial que trabaja en la química de los elementos, tiene indicios de haber topado con el misterioso 115. Hablamos del Unumpentio (Uup), un elemento pesado de número atómico 115. Para probar tales evidencias se analizó la energía de emisión fotónica en comparación a la de Rayos X que se esperaba para este elemento a partir de un procedimiento experimental basado en la descomposición de un isótopo de Uup en otras formas.

Vacuna anti-Malaria: Una vacuna de inmunización desarrollada en USA se prueba en fase preliminar consigue una eficiencia cercana al 100%. Aunque poco supimos en aquel momento, se trata de una vacuna que inmuniza mediante la inoculación directa de los parásitos de la malaria lo suficientemente debilitados como para evitar el riesgo de contraerla.

Septiembre

¿Nadie recuerda lo que sucedió en Septiembre? Se nota que la Feria pasó factura… Bromas a parte, no fueron buenos noticias para el planeta. Un estudio de ciencias ambientales arroja más datos acerca del calentamiento global. El incremento de las concentraciones de dióxido de carbono atmosférico no deja lugar a buenas expectativas.

Octubre

Un cráneo para gobernarlos a todos. Así podríamos resumir la publicación que los paleoantropólogos que encontraron estos restos publicaron en Science. Se trata de un cráneo y una mandíbula perfectamente conservados que datan de una época de 1.8 millones de años atrás, en la zona caucásica de Georgia. Por aquel entonces, las regiones de Asia se hallaban pobladas por Homo erectus y las de África a su vez por Homo habilis. También fue relativamente coetáneo Homo ergaster, una especie considerada como un puente entre los dos Homos anteriores. El estudio que revela el análisis de los restos anteriormente mencionados señalaría que probablemente Homo habilis y erectus eran la misma especie, o si más no, tuvieron un antecesor común en aquellas fechas que señalamos. El artículo, no sin polémica, plantea una nueva incógnita  a la antropología evolutiva.

La evolución humana no queda ni mucho menos resuelta  y a falta de encontrar una posición donde encajar esta pieza no deja de ser llamativo un problema más que se suma  a la construcción del linaje humano.

Noviembre

El faraónico IceCube ya da sus frutos. Se trata de otra obra magna de la ingeniería aplicada a la Física de Partículas, una construcción situada en la Antártida y que pretende ser una trampa para neutrinos sumergida en el hielo polar. En contra de lo establecido, la mayoría de estas partículas que nos visitan constantemente tienen orígenes muy lejanos, más allá de nuestra galaxia, pero que a pesar de ello siguen siendo de máxima energía. Numerosas aplicaciones siguen planteándose dentro de un campo que sigue en avance constante.

Diciembre

El evento astronómico del año se guardó para el último mes del 2013 pero la espera valió la pena. El cometa ISON fue descubierto hace casi dos años, cuando Júpiter aún ejercía fuerza de atracción sobre su cuerpo. Este mes de diciembre se acercaba a su perihelio (zona de máxima proximidad al Sol en su órbita) y se esperaba que sobreviviera con una integridad relativamente alta. Los días previos al acercamiento su cuerpo de hielo brillaba tanto que era fácilmente  visible incluso con prismáticos. Tan pronto como se acercó a nuestro astro rey se le perdió la pista y tras unas largas y dubitativas horas se confirmó que ISON se había desintegrado. Contra todo pronóstico el que se esperaba que fuera el cometa del siglo no pudo soportar las altas temperaturas solares y se deshizo en innumerables pedazos.

Despedimos el año con una investigación española. Se consigue secuenciar el genoma mitocondrial de un fémur humano de más de 400.000 años hallado en la Sima de los Huesos (Atapuerca). El estudio fue liderado por el español José Luís Arsuaga que lamenta que por el momento los resultados solo son comparables a datos extraídos de restos actuales. Sería interesante poder compararlos con los  análisis de restos de igual antigüedad (ahora inexistentes). En vistas al 2014 cabe añadir que aún existen 28 restos hallados en Atapuerca disponibles para ser analizados en busca de unos resultados más concluyentes.

Y volvemos la vista hacia delante, expectantes a lo que el nuevo año puede escribir en la Historia de la Ciencia.

¿Llegará algún albaceteño a ser inmortal?

El secreto de la longevidad: ¿Podemos alargar la vida?

Desde hace siglos el límite de la vida ha sido un miedo persistente en la humanidad. Un hecho evidente que ha recibido múltiples interpretaciones por parte de religiones, creencias populares y filósofos de todo el globo.

Considerada la muerte uno de los grandes problemas de todo hombre, algunos valientes librepensadores se han aventurado a buscarle una solución. Platón en la Grecia Clásica ya postulaba una inmortalidad del alma (a nivel ideal, más allá del cuerpo) pero no evitaba al ser humano enfrentarse cara a cara con su temor. El miedo a la muerte siguió y quizás fue el motivo para ensalzar todo lo que se podía conseguir antes de llegar a este irremediable final (“hay vida antes de la muerte”). La historia del pensamiento repasaría muchos conceptos, pero no sería hasta la época europea de la alquimia que se volvería a buscar la inmortalidad. Los alquimistas de la baja Edad Media se tomaron en serio el reto de alargar la vida, de evitar la muerte como tránsito a cualquier cambio de conciencia, y se pusieron a trabajar en la Piedra Filosofal. Nada más lejos que una respuesta empírica que da lugar a algo tan metafísico como la vida eterna. El hombre empezaba en este punto a obcecarse con encontrar algo en la naturaleza, cualquier causa tangible capaz de solventarle el problema más grande de su existencia (el fin de tal). La Piedra Filosofal no llegó nunca a aparecer con la función de elixir de la eterna juventud, pero si es cierto que en la actualidad se desarrollan técnicas asociadas a otras propiedades que se le atribuyen al Santo Grial Alquimista.

Y desde que se prendió la mecha la Humanidad no ha dejado descansar este tema. Descartes, quien pasó sin destacar considerablemente por las ciencias de la vida, estaba totalmente convencido de que conseguiría ser inmortal. Atribuía tal seguridad a sus avances en el estudio anatómico de algunos órganos humanos. Tomó el testigo alquimista pero siguiendo otra senda. Ya no había que ir tan lejos para encontrar la respuesta a nuestra vida finita, el secreto estaba dentro de nosotros. Bastaba con mirar a nuestras entrañas para saber que había que “arreglar”. Hasta nuestros días, son muchos los que han dedicado parte de su tiempo finito a buscar algo que nos llevara a hacerlo infinito. A la vista está que los resultados no han sido del todo satisfactorios y cada vez somos bombardeados con más noticias oportunistas, pero ¿Estamos realmente cerca de solucionar este problema? Y lo más enigmático ¿Tiene éste problema solución alguna?

La esperanza de vida es el período medio que se estima que vive una especie en un momento determinado. El hecho de que en algunas especies pueda variar considerablemente (hasta el punto de triplicarse en pocos cientos de años) nos lleva a pensar que no hay un mecanismo que se accione en un momento exacto provocando la interrupción de las funciones vitales. La fisiología no es la misma con la gradación temporal y es el principal indicador de que el proceso de la vida está coordinado y regulado por un sistema continuo, con actividad en todo momento.

Atendiendo a qué es lo que sucede en un organismo con el paso de los años nos vemos obligados a pensar en sus unidades de vida más simples: las células. Cada célula tiene un ciclo definido en varias fases y normalmente con un tiempo bien definido. Esto significa que las células que forman parte de cada uno de nuestros órganos o tejidos tiene una  duración limitada y deben ser reemplazadas. Así una célula programada genéticamente para hacer una función la llevará a cabo durante todo su ciclo (salvo puntualmente en la división) o bien solo cuando sea necesaria. En un momento determinado que puede ser espontáneo o inducido la célula empezará a prepararse para dividirse. Primero doblará todo su contenido de forma ordenada, algunas biomoléculas primordiales seguidas del material genético y por último la división o la muerte celular. La división (que puede ser mitótica o meiótica) es el proceso por el cual se forman a partir de una célula progenitora dos células hijas que contienen la totalidad o la mitad de la cantidad de material genético heredado respectivamente. La alternativa es la muerte celular que puede ser programada (apoptosis) o accidental (inducida). La única pega que tiene el proceso de división es que éste no es una sucesión infinita, es decir, una célula no puede dividirse hasta siempre porque tiene un límite. Los límites de las divisiones celulares son variables, sabemos que en laboratorio una célula puede llegar hasta 60 divisiones aunque le pase factura. También puede inmortalizarse esta célula y superar el número máximo de divisiones, pero lo hace a un ritmo muy descontrolado y presentando aberraciones de metabolismo y crecimiento. Son las células cancerígenas o tumorales.

Volviendo a la referencia del límite de divisiones, de la primera célula progenitora (ya diferenciada) hasta la última célula de la misma línea no se guarda una similitud perfecta. El material genético cambia durante todo el ciclo, se pueden acumular mutaciones o repartos equivocados entre las células hijas, que acaban produciendo diferencias fenotípicas a lo largo de la sucesión. Uno de estos cambios es la longitud de los extremos de los cromosomas, los telómeros. Cada cromosoma (continente del material genético durante la división) es copiado con más o menos fidelidad para ser heredado. Cuando el proceso de copia llega a los extremos no hay una terminación exacta ni eficaz, de manera que cada vez se va copiando menos cromosoma con la consiguiente pérdida de información genética. El fenómeno es progresivo y por ello ha sido constatado como un marcador de la edad biológica.

La enzima que se encarga de copiar los telómeros se denomina telomerasa. Se ha estudiado mucho acerca de ella y hace algo más de un año fue utilizada en un ensayo clínico para probar su papel. En un estudio con roedores donde se utilizó una sobreexpresión de la enzima telomerasa se encontraron unos resultados curiosos. Resulta que, como es lógico, al añadir más telomerasa conseguimos replicar un mayor número de genes y se conservan más los extremos cromosómicos. Esta acción permitió aumentar a los roedores más de un 20%  su longevidad. Se probó en roedores de mayor edad y aunque prorrogó igualmente su vida no lo hizo con tanta eficacia como la probada en los individuos más jóvenes. ¿Podemos ajustar la acción de esta enzima para alargarnos la vida al infinito? La respuesta es no. Aclarando que la acción de esta enzima en casos descontrolados puede provocar una tumoración severa (descontrolando los ciclos de algunos tipos celulares) la vida tiene un límite físico que no tiende a infinito.

Existen muchos motivos por los cuáles sabemos a nivel teórico que la inmortalidad no es posible. El primero de ellos es la oxidación. Cada bocanada de aire que damos es una menos que tenemos que dar. El mismo aire que necesitamos para vivir nos oxida. El efecto que produce el oxígeno inhalado es la liberación de radicales libres, productos del metabolismo que son muy inestables químicamente y pueden dañar nuestros genes. Aunque esta condición está reñida con nuestra supervivencia como individuos humanos, ya que no todos los organismos son aeróbicos, sí que hay otro inconveniente universal.

El ratio de mutación es un arma de doble filo.  Cada individuo nace con una dotación genética determinada que varía a través de las sucesivas mutaciones que se producen en cada división celular. El ratio mutacional es el número de mutaciones por unidad y ésta unidad pueden ser de tiempo o divisiones. Si éste fuera de 0 nos mantendríamos inmutables genéticamente, no habría diferencias entre las líneas celulares de un feto y de un anciano. Este hecho negaría en gran parte la evolución, perderíamos nuestra capacidad para adaptarnos y seríamos susceptibles a ser exterminados bajo cualquier minucioso cambio en nuestro entorno. Como en la realidad no es de esa manera, tenemos un ratio mutacional mayor que cero que nos obliga a acumular un número de variaciones que pueden provocar alteraciones. Una de los desórdenes más comunes es la autoinmunidad. Nuestro propio sistema immune realiza una purga donde puede llegar a reconocer como elementos extraños a células de nuestro organismo altamente mutadas. Es un sistema de autofagia, el pez que se muerde la cola, donde acabamos con nuestros propios elementos.

A estas mutaciones propias hay que sumarle el efecto de la epigenética, los cambios genéticos que produce el entorno, son responsables de los efectos del envejecimiento de los huesos y las fibras de colágeno cutáneas.

Pero tal vez el motivo teórico que nos aleja de la inmortalidad que se ha conocido con más anterioridad sea la Ley de Hayflick. El desequilibrio entre las divisiones y la muerte celular marca la diferencia entre juventud y vejez. Esta ley nos dicta que las células deben dividirse a un ritmo superior que el de células que mueren para poder mantener el organismo en un estado neutral (aunque en casos de divisiones descontroladas también se acorta la vida). Conforme nuestra edad avanza este ritmo se va perdiendo o va decreciendo de manera que no garantiza esa neutralidad de la misma manera que en edades menos avanzadas.

Aunque ya hemos visto que la inmortalidad es algo imposible para nosotros sí que hay un caso curioso, digno de analizar. La medusa Turritopsis nutricola puede envejecer y revertir este proceso. Después de nacer llegará a alcanzar la madurez sexual, a partir de ésta puede volver a su estado de pólipo (sexualmente inmaduro). Así la medusa puede envejecer y rejuvenecerse en una serie de ciclos que por el momento consideramos potencialmente infinitos. Sería algo así como poner del derecho y del revés el curioso caso de Benjamin Button sin parar.

Después de despejar nuestras dudas sobre si la inmortalidad es posible nos cambia el panorama. Nos surgen cada vez más preguntas, igual o más importantes que las que encabezaron el artículo. ¿Hasta dónde se puede prorrogar la longevidad humana? Aunque cálculos teóricos afirman que hasta los 120 años (aproximadamente) la respuesta a esta pregunta es nuevamente otra incógnita. ¿En qué estado de físico y de salud esperamos llegar a nuestros límites de máxima longevidad? ¿Tendemos a mirar más por la cantidad que por la calidad? ¿Es alargar la esperanza de vida uno de nuestros principales retos o lo es mejorar nuestra forma de vida hasta llegar a la vejez?

Dicen que lo mejor de los retos científicos es que cuando consigues descifrarlos no los has descifrado todavía. Ya tenemos una respuesta contundente a nuestras dudas sobre la eterna longevidad, pero se nos avecinan tantas nuevas por responder igual de intrigantes.

100 años de la carrera hacia el Polo Sur. Amundsen vs Scott

Expediciones de Amndsen y ScottViernes, 29 de marzo de 1912, el capitán Robert F. Scott escribe en su diario sus últimas palabras: “Por el amor de Dios, cuidad de los nuestros”. Se encuentra en una tienda de campaña en la Antártida a 700 km. del Polo Sur. Le acompañan el teniente Bowers y el médico Wilson, todos ellos en una situación extrema, y conscientes de la inevitabilidad del desenlace. Afuera, con unas temperaturas en torno a -40 ºC, una terrible ventisca que parece no tener fin les retiene inmovilizados. En el interior la situación no es mucho mejor, se encuentran completamente extenuados después de casi 5 meses de expedición. En condiciones normales se encontrarían a menos de dos jornadas de marcha para alcanzar el que habían denominado “Depósito de la Gran Tonelada”, situado a menos de 20 km.  Alcanzar este depósito, localizado a los 79º 29′ S, es imprescindible para poder regresar a la base situada en la isla de Ross. Aún así, todavía les quedarían más de 200 km. para el fin de la expedición, pero imposibilitados de llegar a este aprovisionamiento, la muerte se les acerca inexorablemente, y son conscientes de ello.

El depósito se encuentra en medio de la inmensa llanura con cajas apiladas hasta una altura de 2 metros. Por decisión suya se estableció más lejos de lo inicialmente previsto. Hace un año tomó una decisión que resultaría clave para el desenlace de la expedición. Afectado por el sufrimiento que estaban padeciendo los caballos -uno de ellos se encontraba completamente ensangrentado- ordenó establecer el aprovisionamiento 56 km antes de lo planeado, en los 80º de latitud, pues no podía violar sus convicciones por avanzar unos pocos kilómetros más.

Llevan días intentando avanzar, pero la ventisca les golpea con fuerza, y les hace imposible el avance. Además, las bajas temperaturas provocan que la marcha sea desesperadamente lenta. Por debajo de los 40º el suelo de hielo es tan áspero como el del hormigón rugoso, el rozamiento del trineo con la superficie congelada es descomunal y para vencerlo se necesita un esfuerzo que los tres valerosos ingleses apenas pueden realizar. Todo ello a pesar de haber aligerado la carga, ya que han abandonado el teodolito, la cámara fotográfica y todo lo prescindible. Todo, excepto los diarios y las muestras geológicas recogidas en el descenso del glaciar de Beardmore, lo único realmente muy pesado que se niegan a abandonar, y que posteriormente serían muy valiosas para validar la tectónica de placas. Sufren serias congelaciones en las extremidades. Sólo tienen comida para dos días, y combustible para uno, que también necesitan para obtener agua, ya que derretir directamente la nieve y el hielo en la boca precisa unas calorías de las que ya carecen, y que, paradójicamente, incrementa la deshidratación.

Scott no para de preguntarse qué ha funcionado mal. Como jefe de la expedición ha tenido que tomar duras decisiones. Era consciente de que el destino de 5 hombres iba a depender del éxito de la planificación y ahora, ya irremediablemente, van a morir todos en el intento de la conquista del Polo Sur. ¿Qué es lo que ha fallado?, ¿la planificación?, ¿la dieta –se encuentran totalmente desnutridos-?, ¿los caballos?, ¿el equipamiento?, éstas y muchas otras cuestiones no paran de mortificar a Scott.

Después de tantos esfuerzos para llegar al destino -el 17 de enero habían alcanzado el polo sur- reciben un duro golpe al ver la bandera noruega ondeando, y comprobar que la otra expedición se les ha adelantado; pero sin duda todavía aún más duro es el regreso, con la muerte de dos de sus acompañantes. Primero, el teniente Evans, gigantón y mujeriego, amante de la cerveza, que ocurre durante el descenso del glaciar; y después el capitán Oates quien, el día de su 32 cumpleaños, abandona la tienda para no volver. Ambos se comportaron de una manera excepcional, soportando el dolor sin quejarse, sin dejarse vencer por la adversidad, en una actitud de un valor extraordinario. Sin embargo, los problemas físicos de ambos ralentizaron la expedición, marcando también su destino, y ahora se ven incapaces de alcanzar el punto de abastecimiento.

Tras varios intentos de reanudar la marcha no lo consiguen por las adversas condiciones meteorológicas. Scott intenta estar animado, pero las fuerzas le abandonan, en esos momentos echa de menos poder seguir escribiendo en su diario, con tantas cosas que contar. Pero escribir, algo que nos puede parecer tan sencillo, en sus condiciones supone toda una tarea titánica. La desnutrición y la deshidratación se lo impiden. A pesar de su fracaso, ya sólo espera que el mundo entero reconozca la valía de estos hombres.

Se cumplen ahora 100 años de uno de los más grandes hitos de la exploración del planeta, la conquista del Polo Sur, que además, revistió de un interés humano extraordinario, con una carrera entre el noruego Roald Amundsen, vencedor final, y el británico Scott que, además de ser derrotado en esta competición, pagaría con su vida el intento. Merece la pena detenerse a conocer algunos detalles de estas fascinantes expediciones al último rincón todavía inexplorado del planeta.

Entre los antecedentes de esta expedición, podemos encontrar que Amundsen participó como timonel en la expedición antártica belga de 1897, donde también participó Cook, y después dirigió la primera expedición que logró atravesar el mítico paso del noroeste entre los océanos Pacífico y Atlántico; por lo que ya era un consumado y reconocido explorador. Otro tanto ocurría con el otro contendiente, Scott, que realizó una primera expedición de reconocimiento en 1900 con el navío Discovery, y donde alcanzaron los 82°17′ S de latitud estableciendo el record de la época.

Por otra parte, otro miembro del Discovery, Ernest Shackleton, realizó un intento en 1907 a bordo del Expedition. Para lo cual, establecieron su base en la isla de Ross, y realizaron su tentativa utilizando ponis de Manchuria en lugar de perros, que no había dado los resultados esperados anteriormente. No obstante, en esta ocasión tampoco se mejoró mucho con el cambio, debiendo confiar fundamentalmente en el tiro de los propios hombres para el transporte. La expedición estuvo a punto de triunfar, llegando a alcanzar los 88°23′ y quedando sólo a 180 km. del Polo, tomando la decisión de retroceder ante el elevado riesgo de sus propias vidas.

En 1910, a bordo del Terra Nova, Scott realiza un nuevo intento, corrigiendo algunos de los defectos observados por el propio Shackleton. Así podría alcanzar el éxito, lo que finalmente logra, aunque con las consecuencias que ya sabemos. Utiliza como tiro perros, caballos y fundamentalmente el propio esfuerzo humano; y además, en una meritoria apuesta por la tecnología, lleva también tres trineos motorizados con orugas, si bien todos prototipos aún experimentales, el mejor de los cuales se hundió durante la descarga. No obstante, su apuesta fundamental, como hiciera Shackelton, fueron los caballos y sus propios hombres; lo que fue uno de sus primeros errores.

El mismo año tiene lugar la expedición de Amundsen. Si bien este explorador plantea inicialmente su expedición como dirigida al Polo Norte, logrando que el gobierno noruego le ceda el buque Fram, un velero perfectamente adaptado a la navegación polar, auxiliado con un motor de carbón que el propio Amundsen, también en una apuesta por la tecnología emergente, sustituyó por otro de gasoil. Tras su partida de Noruega, en la escala en Madeira, anuncia al mundo, completamente por sorpresa, el cambio de sus planes, y su nueva ruta al Polo Sur, y evitando hacer nuevas escalas, a fin de impedir la posible recepción de órdenes de regreso procedentes del gobierno noruego, que podría temer enemistarse con el poderoso Reino Unido. Este cambio fue debido a que el Polo Norte ya había sido conquistado, dirimiéndose además en esos momentos la disputa entre Peary y Cook por su autoría, por lo que preveía un escaso reconocimiento si lograba esa hazaña. Como tracción para los trineos, Amundsen tomó una decisión más acertada que su oponente. Se basó únicamente en perros esquimales, perfectamente adiestrados y conocedores de sus cuidadores, que ahora funcionaron a la perfección.

En su planteamiento de la acometida, ambos siguieron líneas parecidas; estableciendo campamentos base, y depósitos de aprovisionamiento para el regreso. Scott lo estableció en la isla de Ross y siguió la misma ruta de Shackelton para el ascenso a la meseta. El último y principal de sus depósitos lo denominó de la “Gran Tonelada”, si bien, y como ya hemos comentado tuvo que establecerse 56 km. antes de lo previsto.

Por su lado Amundsen estableció su base en la Bahía de las Ballenas, que estaba situado algo más cerca de la meta que la base británica, si bien tenía el inconveniente de que la ruta a seguir era completamente desconocida. Durante el verano anterior logró establecer tres depósitos, en las cotas de 80º, 81º y 82º, lo que le facilitó el posterior camino de regreso. Además, Amundsen no puso reparos para alimentar a los perros, e incluso a ellos mismos, con los perros fallecidos o directamente sacrificados cuando ya no eran necesarios, lo que no hicieron los británicos por la oposición del propio Scott.

Con el verano austral ambas expediciones parten hacia su destino. Los noruegos el 19 de octubre, y los británicos el 1 de noviembre. Ya desde sus primeros pasos los perros de Amundsen funcionan a la perfección, si bien la mitad de ellos son sacrificados al alcanzar la parte superior de la meseta, al ser ya innecesarios. Por el contrario, la combinación de perros, caballos y vehículos motorizados de Scott no dan los resultados esperados.

El 14 de diciembre los noruegos alcanzan su meta, el Polo Sur, mientras los británicos en esos momentos sólo han llegado a la meseta superior, con poco más de la mitad del camino realizado. Aquellos comienzan el retorno, con el tiempo empeorando para desgracia de los británicos. Scott logra llegar al Polo el 17 de enero, mientras que Amundsen, con un equipo ya exhausto, consigue alcanzar el primer depósito de provisiones y reponer fuerzas. En la meta, los británicos encuentran la bandera noruega y una carta de Amundsen dirigida a ellos. La famosa foto que tomaron refleja el abatimiento que debieron sentir.

El camino de regreso para el equipo de Scott fue extremadamente duro, mucho más que para los noruegos, por las extremas condiciones climáticas. Y mientras que el 25 de enero, estos llegan a su destino final, la Bahía de las Ballenas, para entonces Scott y su equipo aún no han alcanzado los 88º. El 7 de febrero alcanzan el límite de la meseta completamente extenuados, y con un tiempo increíblemente atroz deben invertir más de un mes en su descenso, y en ese intervalo se produce la muerte del primer caído, Evans. El 17 de marzo se produce la muerte de Oates que, imposibilitado de continuar, decide abandonar de noche el campamento sin avisar, a fin de evitar ser una carga para sus compañeros, que se negaban a abandonarlo. Pero ese generoso sacrificio ya es inútil pues finalmente, el 20 de marzo, se ven detenidos definitivamente por un gran temporal, habiendo agotado ya ampliamente todas sus fuerzas. Se encontraban a 18 km. del depósito de la Gran Tonelada, que ya habrían alcanzado de haber estado ubicado en el lugar previsto, y quizá salvado sus vidas e incluso la de Oates.

Aunque la expedición de Amundsen estuvo mejor preparada, la de Scott, aún con sus defectos, todavía podría haber tenido éxito de no haber contado con una climatología extraordinariamente adversa, uno de los peores inviernos de los registrados en todo el siglo XX, e incluso la mala suerte del momento elegido para establecer el depósito para la vuelta, donde también debido al mal tiempo debieron adoptar su dura decisión.

El diario de Scott, encontrado junto a su cadáver, refleja su extraordinaria personalidad, y contribuyó a que su expedición tuviese, si cabe, mayor reconocimiento que la del propio vencedor. Y aún hoy, ya transcurridos 100 años desde aquella proeza, no es posible permanecer indiferente al leer su última anotación: “Resistiremos hasta el final, pero la muerte ya no puede estar muy lejos. Es una pena, pero creo que ya no podré seguir escribiendo. Por el amor de Dios, cuidad de los nuestros”. Como ya dijera Stefan Zweig de esta trágica historia: “Es la más grandiosa tragedia de todos los tiempos, la que, de cuando en cuando, logra crear algún poeta, y la vida miles de veces”.

La publicación del diario oscureció en cierta medida el triunfo de Amundsen. Incluso, él mismo contribuyó a minusvalorar sus propias dificultades en el suyo, presentándolas como menores de lo que en realidad fueron. Sobre su victoria, alcanzada tras recorrer 1.280 km. en 55 días escribía en su diario: “Alcanzado el objetivo, terminado el viaje … No puedo decir que haya alcanzado el objetivo de mi vida. El Polo Norte me había atraído desde pequeño, y allí estaba, en el Polo Sur. ¿Cabe imaginar algo más disparatado?”

A día de hoy, en el Polo Sur existe una base científica internacional perteneciente a todos los países signatarios del Tratado Antártico y que lleva el nombre de base Amundsen-Scott; lo que es un reconocimiento explícito bien merecido para ambos exploradores. Como curiosidad, indicar que está bastante desplazada del lugar alcanzado hace 100 años por los expedicionarios. Cercana a la base se encuentra el denominado Polo Sur Ceremonial, donde se sitúa una esfera metálica sobre un pedestal, rodeada de las banderas de los países, y que está ubicada a pocos metros del Polo Sur Geográfico real, ya que éste no está en un lugar fijo -está marcado únicamente por una estaca- debido a que toda la zona se encuentra sobre un glaciar en movimiento que se desplaza a unos 10 metros por año, por lo que cada día de Año Nuevo, la estaca debe cambiarse de posición al lugar correcto.

Fernando Cuartero

Jesús Ruiz

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